Seguro que te ha pasado, tienes una mala temporada, una lesión, asuntos personales, mucho trabajo… Lo que sea, ese algo que te separa de tu pasión por un tiempo, y las cosas cambian ¿verdad? Ves la vida de otra manera, a tus días les falta algo importante, ese ratito que es tuyo, y de tus compañeros, pero sobre todo, tuyo.

Extrañas sensaciones invaden tu cuerpo y tu persona, sensaciones que no quieres contigo, pero que de alguna manera sabes que, a pesar de todo, algo bueno te traerán. Porque en CrossFit, como en la vida, todo tiene su lado positivo, aunque muchos se empeñen en no verlo (y en que los demás tampoco lo veamos).

Les echas de menos, a tus compañeros, a tus coaches, al propio box… Incluso a ese dolor de cuerpo que lleva tanto tiempo apoderado de ti. Las agujetas, las heridas, los dolores, el agotamiento. Los echas tanto de menos que los necesitas de nuevo contigo.

Te falta ese algo que antes hacía tus días especiales, desde los ratos de pereza hasta el momento final en el que caes rendido al suelo, incluso la falta de aire y la respiración agitada se hacen necesarias en tus días.

Sientes cómo tu cuerpo cambia de nuevo, le falta fuerza, garra, tensión. Quieres recuperar todo esto sea como sea y sueñas con el día de volver a la batalla, esa batalla personal en la que luchas cada día contigo mismo.

Y todo llega, ten paciencia y saborea la vuelta, quizá el primer día no sea como lo recordabas, tendrás más dolores, más agujetas, más cansancio, más de todo, pero podrás recuperar la esencia de esto que te hace feliz a diario, de las personas que te rodean, de los mejores y los peores momentos, y de todo lo que has conseguido gracias al esfuerzo que pones en el camino.

No lo abandones. No le digas adiós, sólo hasta pronto.

 

Anónimo  /  workofday.com